Hace unos meses, uno de los baños de mujeres de la Universidad Complutense nos regalaba un interesante diálogo. Como punto de origen de la conversación se encuentra, abajo a la izquierda, la siguiente frase: “No soy un producto de esta mierda de sociedad. Soy persona, no maniquí. Entiendo de sentimientos, no de precios”.

Desde esta afirmación sale una flecha que lleva hacia otra frase, más escueta, que recrimina que aquella sea: “el consuelo de las gordas”. Alrededor de este comentario surge una avalancha de contestaciones recriminatorias: “consuelo de maniquíes sin cerebro”, “la chicha que nos sobra es el cerebro que te falta” o “este es el resultado de tener las neuronas a dieta”.

Parece fácil entender que sea el baño, precisamente, espacio lleno de espejos donde la imagen se refleja y, por tanto, territorio privilegiado para la auto-imagen, el lugar apropiado para escribir(se en) estas frases. Más difícil es entender que una mujer ataque una frase resistente a los esquemas de dominación androcéntrica que producen el cuerpo. Sigue leyendo…

 

Fuente: Género, estética y cultura audiovisual

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s