Petra Kelly: por una Economía Ecológica

La alemana Petra Kelly, cofundadora de Die Grünen (Partido Verde alemán) fue una activista ecológica, pacifista y contraria al armamentismo nuclear de la década del ’80. Misteriosamente asesinada a la edad de 45 años, dejó un legado pleno de energía para la lucha contra el desastre medio ambiental, la injusticia social y la paz. Acá, algunas importantes ideas para crear una economía “verde”:Si bien una de sus principales banderas era el desarme nuclear y el abandono de este tipo de energía; también Petra Kelly dejó un legado en torno a la ecología, la economía y la justicia social. Ella sostuvo que necesitamos mucho menos de lo que consumimos, por lo que definió una política verde en economía como aquella que:

“trata de tener “suficiente” y no “más”, lo que va contra de todos los supuestos económicos de la sociedad industrial.”

Para Kelly, la economía y el consumo que nos impone el capitalismo industrial genera un modelo injusto de distribución de los recursos, además de generar una crisis ecológica en tanto crisis de consumo. Esta idea se complementa con la idea de autocontención de Riechmann, para la que la producción y el consumo de bienes en el mundo no debe aumentarse, sino acotarse a los límites naturales impuestos por nuestra biosfera. Ello es lo que Kelly define como una economía sostenible, donde la conservación reemplace al consumo como fuerza motora.

Características de la nueva economía ecológica

Esta nueva economía debiera redistribuir las riquezas desde el norte hacia el sur, desde los países desarrollados a los más pobres. Además, debería medir la prosperidad de una sociedad no en términos de cantidad de mercancía producida, sino por sus métodos de producción que cuiden del medio ambiente, protejan la salud humana y el florecimiento -que no la extinción- de diversas formas de vida.

“Detrás de toda cuestión medio ambiental están los campesinos sin tierra o los trabajadores que se ven obligados a destruir la naturaleza para sobrevivir, o los gobiernos, bancos y corporaciones que persiguen el crecimiento económico sin mucha consideración de las personas o la naturaleza.”

Este modelo injusto hace que las personas vivan de maneras muy dispares, y el conjunto de los países industrializados y desarrollados empobrecen y depredan al resto, al consumir cantidades desproporcionadas de los recursos mundiales:

“Los Estados Unidos, con el 5% de la población mundial, son responsables del 25% del consumo total de energía. Los 17 millones de habitantes de Australia tienen el mismo impacto sobre los recursos mundiales que 1.300 millones de africanos.”

Las naciones ricas, responsables del 70% de las emisiones de dióxido de carbono mundial, del 84% de la producción de clorofluorocarbonos y del 90% de las emisiones de gas invernadero, todavía siguen pidiendo al resto de las naciones que se esfuercen en reducir sus emisiones contaminantes,  que cumplan los compromisos del protocolo de Kyoto.

Con esto no quiero decir que sólo ellos sean los responsables, porque todos lo somos en mayor o menor medida; pero definitivamente los países industrializados y las grandes potencias marcan tendencias en política económica y medio ambiental. Y no hablar de las tendencias de consumo: renovar el coche cada cierto tiempo, renovar los aparatos tecnológicos con cada nuevo producto que sale a la venta, o consumir indiscriminadamente todo tipo de bienes y servicios son una buena manera de imitar los comportamientos y excesos de estas sociedades depredadoras.

Economía y naturaleza (medio ambiente) no pueden ser opuestos. El desarrollo ecológico es posible, pero para Kelly, debe insistirse en el punto de que para ello no pueden seguir haciéndose las cosas “como siempre” o “como hasta ahora”. Se requieren cambios estructurales, de consumo, de política económica y de decisiones de las personas comunes y corrientes y de su implicación real en los procesos democráticos para exigir medidas renovadoras. Además, para que las soluciones medio ambientales sean eficaces, los desequilibrios económicos deben ser corregidos. Entre el norte y el sur, entre los países ricos y los países pobres, entre ellos y nosotros. Y para eso, todos tenemos que involucrarnos.

Fuente: Kelly, Petra: “Por un futuro alternativo”. Cap. II: “Crear una Economía Ecológica”. Ed. Paidós, Colección Economía y Sociedad, Barcelona, 1994. Fuente imágenes: Boell, FlickrCC.

Tomado de Ecosofía.org

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