Premios Sombra a los peores anuncios del año 2014

Ecologistas en Acción otorga, desde 2008, los Premios Sombra a los peores anuncios del año, aquellos que han destacado en los últimos 12 meses por transmitir valores sexistas, xenófobos, insolidarios, consumistas, o por hacer pasar un producto como ecológico sin serlo.

Estos son los finalistas a los Premios Sombra 2014 en las correspondientes categorías:

¿Cómo funcionan los Premios Sombra?

Hasta el 15 de junio recogeremos las votaciones para el Premio Sombra del Público, que será anunciado el 18 de junio. También ese día anunciaremos el Premio Sombra del Jurado, elegido este año por:
– Eloísa Nos Aldás, profesora de la Universitat Jaume I de Castellón y especialista en publicidad social
– Javier Garcés, profesor e investigador sobre el comportamiento de los consumidores
– Ana Requena, periodista de El Diario, coordinadora de la sección Micromachismos
– Alberto San Juan, actor y director
– Nazaret Castro, periodista y fundadora de Carro de Combate
– Esther Vivas, periodista e investigadora de movimientos sociales y políticas agrícolas y alimentarias
– Stephane Grueso (Fanetin), cineasta documental
– Aurora Gómez Delgado, periodista de Diagonal
– Equipo de  MeCambio.net

¿Por qué unos Premios Sombra a la peor publicidad?

La publicidad es mucho más que un instrumento de persuasión masiva para la compra de productos y servicios. Es, ante todo, un instrumento de educación para el neoliberalismo: una vía para la transmisión de ideas, valores, conductas y desinformación que permitan que la maquinaria política, social y económica del capitalismo globalizado no se detenga en su andadura hacia el crecimiento infinito.

Como brazo comunicativo del aparato de producción, de esta manera, la publicidad permite enmascarar el deterioro social y ambiental devenido del insaciable apetito de beneficios de la clase empresarial, y el insaciable apetito de cosas y experiencias de la clase consumidora.

Aunque la expansión de este artefacto industrial, comunicativo y experimental, tarde o temprano tendrá que detenerse. Ojalá que seamos las propias personas, organizaciones y colectivos, limitados a ser una simple pieza de este engranaje comunicación, producción, distribución y consumo, quienes alzando nuestra voz y ofreciendo alternativas practicables seamos capaces de detener este sinsentido consumista. Caso contrario, serán las condiciones naturales del planeta las que, cuando ya sea tarde, indiquen exactamente dónde se encuentra el techo del crecimiento infinito del absurdo mercantil. Porque, por más veces que nos lo repitan y por más innovaciones que se utilicen en la publicidad, no todo puede convertirse en una mercancía.
Fuente: Consume hasta morir

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